Política

¿Consulta ciudadana?

septiembre 29, 2016

Los intelectuales, esos necesitados de la inteligencia.

George Braque

El desarrollo esquivo; El desarrollo del subdesarrollo; El mito del desarrollo; más que tratarse de títulos de libros emblemáticos y ser la expresión de una pléyade de autores que se autocitaron hasta el cansancio, reflejan que el tema del desarrollo devino en metáforas académicas, casi literarias –como en el caso de Eduardo Galeano–, que la propia acometida capitalista fue avasallando hasta disolver su significado y convertirlas en paradojas. Autores, libros, editoriales y centros universitarios se dieron a la tarea de emprender una producción teórica que intentó explicar las condiciones del atraso económico y la postración de las sociedades latinoamericanas, cuando en otras latitudes estas reflexiones se emprendían desde realidades nacionales que habían despuntado, y desde posiciones políticas que subestimaban los alcances interpretativos y subrayaban los límites teóricos del marxismo, reduciendo estas aportaciones a una original, aunque estéril propuesta, como lo sostenían Albert Hirschman y Arthur Lewis.

Aunado a lo anterior, el abandono de los proyectos revolucionarios y la difusión de otras corrientes interpretativas de corte desarrollista, reformista y estructuralista contribuyeron a integrar un panorama desalentador respecto a las posibilidades de conducción y trasformación radical de las sociedades denominadas "periféricas". La confusión teórica fue espléndidamente resumida por Gabriel Zaid, cuando con lucidez y desenfado afirmó que la teoría de la dependencia y el intercambio desigual eran una curiosa combinación de la teoría leninista del imperialismo y la ricardiana de las ventajas comparativas.

Lo que el lector puede percibir como una aburrida chocantería académica, se vuelve un referente necesario y un breve recordatorio para ubicar, para no ir lejos, la pretensión de formular un Plan Veracruzano de Desarrollo –nombre tan coloquial como lo sería un Plan Yucateco de Desarrollo– que oriente los próximos dos años de la gestión gubernamental que encabezará Miguel Ángel Yunes Linares. Se entiende en él por la afanosa necesidad de legitimar su gobierno invocando a la difusa y no siempre virtuosa participación ciudadana, logrando seducir a un sector de la propia Universidad, Veracruzana, cuya rectora, sensible, complaciente y servicial, le organiza foros de consulta y seminarios con personajes disímbolos, algunos verdaderamente desautorizados, que generaron propuestas, estas sí "de fondo", que a su vez buscan influir e incidir en las estructuras del próximo gobierno, de ser posible con derecho de picaporte, para la toma de decisiones. Vaya, de intelectuales cuasi orgánicos a simples intelectuales ingenuos.

Las propuestas emanadas de sesudas mesas de trabajo fueron recogidas, es de suponer, por un Comité Rector coordinado por Francisco Monfort Guillén, quien ha traspasado sexenios ocupando puestos públicos y acumulando un currículo a la altura del delirio –eso sí, dejando a buen resguardo su cubículo de investigador en la UV–, repasando el gobierno de Patricio Chirinos y sobreviviendo en el de Fidel Herrera, sin enlodar su plumaje. Su reaparición ya anuncia en lo que se va a convertir el enésimo plan de desarrollo de la comarca: un documento pretencioso, farragoso, vacuo, estéril y bien recompensado, que solo será consultado para confirmar el escepticismo y empolvarse en los rincones de las bibliotecas en la sección "Charlatanería y buen gobierno".

El desarrollo, como proceso de cambio, y la planificación, como conducción racional del mismo, hace tiempo y desde su origen mostraron sus escasas posibilidades de traducirse en políticas gubernamentales, que contribuyeran a perfilar un horizonte de ajustes estructurales a la altura de las extraordinarias condiciones de parálisis económica, exclusión social y primitivismo político, todavía presentes en el país y exacerbadas en gran parte de las entidades federativas. El carácter prescriptivo de todos los planes, en cualquier nivel de gobierno, ha demostrado históricamente su subordinación a los rendimientos políticos de corto plazo de la élite en turno; pero sobretodo, ha visto acotado sus márgenes de acción a las estrategias e intereses del poder económico; y eso incluye, hoy día, al crimen organizado y su peculiar articulación con las redes políticas locales.

Veracruz vive una situación de debacle en todos los órdenes de gobierno como colofón de un proceso de incompetencias y abusos acumulados. Definir una agenda y contar con diagnósticos aproximados de los problemas que agobian al Estado no garantiza la toma de nota por el gobernador electo. El énfasis debiese ponerse en la observación permanente y crítica de su gestión desde el proceso de configuración del próximo gabinete que, por razones obvias, estará integrado por los aliados naturales de Miguel Ángel Yunes y algunos viejos malandrines, a los que se sumarán panistas y perredistas en espera de su respectiva cuota.

Por otra parte, el PRI y lo que queda de él, se rearticulará e intentará ser un factor de presión para el efímero gobernador; aunque ello no signifique que el tricolor recupere credibilidad alguna. Dos años de gobierno son pocos y pueden volverse nada si antes de la aplicación improbable de cualquier plan indicativo no se observan prácticas de gobierno acotadas por contrapesos legítimos y efectivos, que a su vez estén orientadas, al menos, por una ruta crítica y una estrategia sectorial mínima que quede a cargo de personal calificado que habrá que buscarlo debajo de las piedras.

Con ese nivel de complejidad y con un elenco limitado, ¿dónde se vislumbran los consejeros áulicos de la Universidad Veracruzana? Oscilando entre la modorra y el despertar de los académicos, la política y sus astutos huéspedes se desplazan a una velocidad y adaptabilidad tal, que deja perplejos a los que se dicen expertos. He ahí un Miguel Ángel Yunes astuto frente a una cándida Sara Ladrón de Guevara. El mismo George Braque lo percibe en otro de sus aforismos: "Si se recurre al talento es que falta la imaginación".