Política

Intertextos

agosto 31, 2016

Más derechos para más personas: una forma de pensar la democracia

La presencia en Xalapa del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro Lemes invitado por el recientemente autónomo Colegio de Veracruz el pasado 16 de agosto marca un hito tanto en la historia del Colver como en la historia política de Veracruz. En el primer caso porque con la presencia del político de mayor rango intercontinental, el Colegio de Veracruz extiende su proceso de internacionalización al más alto nivel institucional, así como al integrarse al consorcio de las universidades de la OEA; y en el caso de la capital del estado de Veracruz, porque la sitúa en el centro de atención política internacional, ahora con el muy positivo tema de la participación en la construcción de la democracia en la voz de un líder impecable como lo es Luis Almagro.

La labor de los auténticos dirigentes de estirpe se da, principalmente, a través del discurso: éste contiene no sólo lo mejor de su pensamiento, sino el sentido y la circunstancia con el propósito de reflexión que, en el caso de Almagro, implica la acción con el trazo de una guía, guía en el sentido ético que trasmite el político por la importancia de su puesto, pero sobre todo por su propio alto valor moral. Almagro subrayó en su conferencia magistral en el Colver al señalar que el exceso de retórica se ha enquistado en discursos vacíos, y ahora se requiere de acción.

El excelente discurso del ex canciller uruguayo Almagro remitió a dos temas principales: La defensa y la construcción de la democracia en la región: "Si bien en las Américas prevalece una preferencia cívica por la democracia, predominan desafíos éticos y estructurales que deben ser atendidos con urgencia, pues hacen a la esencia misma del sistema: la brecha de oportunidades, la desafección y desconfianza de la ciudadanía hacia los partidos políticos -y los políticos- y la corrupción que aleja a la ciudadanía y sobre todo a los jóvenes de la participación en política. Como Secretario General de la OEA estas son para mí claras prioridades de acción y las he venido impulsando desde que asumí mi cargo", subrayó en su discurso en el Colegio de Veracruz.

El papel de la OEA nos precisó Luis Almagro, se concentra en cuatro pilares: democracia, Derechos Humanos, desarrollo integral y seguridad multidimensional. Entre las posibles fallas de la democracia, indicó las siguientes: Falta de diálogo, instituciones débiles, falta de respuesta a los problemas reales y falta de vasos comunicantes con la sociedad civil.

"La democracia ha tenido perdedores" enfatizó Luis Almagro y añadió que para superarse, la democracia debe organizarse con nuevas formas y con métodos no tradicionales, pues es evidente que éstos están agotados, por lo que es necesario superar el "ritual electoral plurianual desprovisto de contenido" para así corregir los "fallos de los sistemas políticos democráticos". Y al respecto recomienda un trabajo infatigable: "La democracia es el mecanismo para hacer el mercado menos injusto e imperfecto, para hacer a la sociedad menos injusta e imperfecta, pero todos los días encontramos fallos en esto, Todos los días debemos hacer y construir las variables políticas que nos den justicia con acciones consecuentes para la búsqueda de las soluciones que la población demanda y a las que la clase política debe responder".

Para nosotros los mexicanos, el sistema electoral se ha convertido en un método pragmático de captación inmoral de votos donde el fin justifica los medios: alcanzar y conservar el poder. Y dado que en México los políticos de cualquier partido son fichas intercambiables, no importa cual ideología (para que soñar con una filosofía política) se exprese explícita o implícitamente, porque no hay fines morales en su desempeño: el Príncipe de Maquiavelo es notoriamente mexicano, aunque no viva en castillos sino en una modesta casa blanca.

Al tocar el tema de la falta de oportunidades para todos, Luis Almagro fue enfático y directo: 20 millones de jóvenes ni estudian ni trabajan en América Latina y 50% de esta generación NiNi proviene de hogares pobres y en situación de vulnerabilidad. Añade esta reflexión Almagro: "Nuestra visión de más derechos para más personas es más que un slogan, es una forma de pensar la democracia; los retos de la democracia se resuelven con más democracia, más participación, más inclusión".

Y más adelante: "De la democracia esperamos más y exigimos más, Los ciudadanos y ciudadanas de las Américas quieren más oportunidades de progreso. Quieren que el terreno de juego no esté siempre desnivelado a favor de las elites. Las oportunidades tienen que llegar a todos. De no lograrse, se podría generar un retroceso en la movilidad social y como corolario una profundización del desencanto con la democracia". Por cierto, me permito añadir, el muy efectivo papel que en México han desempeñado las universidades y colegios públicos al estimular y lograr la movilidad social.

Luis Almagro, secretario General de la OEA, terminó su discurso en el Colver con estas palabras: "Construir democracias vivas, pujantes, que respondan a las demandas de la ciudadanía es tarea de todos, pero especialmente de los jóvenes, que han de ser quienes deberán seguir portando los estandartes de una democracia integral, en lo político, en lo económico y social, que contribuya a mostrar al mundo que una democracia para todos si es posible".

Me permito agregar que la crisis de la representación popular que encierra la debacle de los partidos políticos se puede caracterizar como una crisis de la democracia derivada del exponencial crecimiento demográfico y de la inclusión sucesiva de las diversidades políticas: muchas voces para ser escuchadas llevan a las democracias a un callejón aparentemente sin salida, pues no todas pueden ser seguidas. La democracia se evalúa así por sus resultados negativos, y a ello hay que agregar la falta de representación de los partidos políticos que tiene como corolario la falta de representación popular en el Congreso y, por supuesto, la enorme irresponsabilidad de sus integrantes, representantes de los intereses partidistas, no del pueblo.

No obstante, como nos propone constructivamente Almagro, debemos superar esta crisis de la democracia ideando formas no tradicionales de participación, colaborando con una mejor organización de la sociedad civil y con una mayor exigencia de transparencia y probidad a nuestras autoridades.