Sociedad y Justicia

Sin control, concesión hídrica; indagar, antes de solución cortoplacista al río Atoyac: ONG

marzo 08, 2016

La llamada "desaparición" del río Atoyac revela la necesidad de una política hídrica integrada, donde el Estado garantice la sustentabilidad de los cuerpos de agua, por lo que más allá de plantear remediaciones apremia la revisión exhaustiva de todo el esquema de concesiones, señaló Manlio Fabio Casarín León, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ).

El investigador, catedrático de Ciencias Ambientales y Derecho Ambiental, reconoce que actualmente existen deficiencias en la "administración" de los activos naturales, en este caso del agua, de forma que más allá de encontrar causas al acontecimiento considerado sin precedentes por la magnitud de sus perjuicios, urge establecer mecanismos que aseguren su viabilidad.

"Existe una infraestructura normativo-institucional muy limitada para el tema del medio ambiente el nuestro país, en Veracruz hay poco personal de vigilancia, tan solo los inspectores ambientales de Profepa, PMA, Conagua, que dejan una tarea pendiente al Estado mexicano para fortalecer la capacidad de gestión institucional a través de este sector que dé cumplimiento de la reglamentación y obviamente acompañado de una política agresiva de prevención de este tipo de situaciones que generan daños irreversibles", dijo a La Jornada Veracruz.

Enfatizó que el Estado debe garantizar la sustentabilidad, tanto del río Atoyac como de otros cuerpos de agua en el país, para que cumplan su función ambiental adecuada, proveyendo el vital líquido a los destinatarios, así como su explotación en actividades que sean compatibles en función de su conservación.

Aseguró que aunque se planteen remediaciones apremia la revisión exhaustiva de todas las concesiones y procesos de licitación para el uso del recurso hídrico y su preservación. "Necesitan ser severamente cuestionados para ver si este tipo de habilitaciones o títulos jurídicos no están incidiendo en esta situación, no solamente en cuanto al volumen sino en cuanto a la no contaminación de los afluentes, porque cuando hablamos de recursos naturales se requiere que la metodología para dar el permiso o habilitaciones se esté revisando permanentemente".

Si bien dijo que se pueden otorgar por muchos años, remarcó que las autoridades tienen que asumir una postura de constante vigilancia y fiscalización de tal forma que de llegar a comprobarse un comprometimiento de los mantos freáticos, capacidad de recarga, entre otros, que vulneren la disponibilidad del líquido, esas concesiones puedan ser extinguidas, revocadas o "disminuidas" en cuanto a la explotación en aras de su protección.

Esto implica modificar conjuntamente programas, planes y políticas en los tres niveles de gobierno puesto que paralelo se advierte que la economía local padecerá los efectos del lance, además de la falta de abastecimiento; "dentro del entramado institucional del Estado ya se han venido realizando una serie de adecuaciones y tomando en cuenta que el agua es un derecho humano".

Con ello, abundó, el argumento de falta de infraestructura no es justificación para que esta población se quede sin el vital líquido, por lo que incluso el tandeo por medio de pipas u otras adecuaciones provisionales debe realizarse mientras llaga la solución de fondo.

Independientemente de las causas por las que aconteció el fenómeno del río Atoyac, expresó que no se puede descontextualizar la situación del afluente que converge en la periferia de esta zona, ya que hay que tomar en cuenta en centros urbanos y las áreas geográficas que conectan con éste cuerpo de agua.

Por otro lado comentó que la situación del río Atoyac, "tiene que ver con los activos naturales de ésta área, el uso de suelo, agua y cambio climático; desde hace bastante tiempo ya se había denunciado la disminución del caudal del río y en esto sin duda, desde el punto de vista institucional, la capacidad de respuesta no es inmediata".

La atención institucional, afirmó, tiene que venir desde varios frentes y uno de ellos es en lo relativo a la planeación del desarrollo donde tradicionalmente iban divorciadas la política nacional con las conexas locales, por ejemplo las de urbanismo ya que la demanda de recursos.

Expuso que en este caso los asentamientos humanos están consumiendo cada vez más el agua del río Atoyac, aun cuando se asevera que el afluente no es la fuente de subsistencia de los núcleos de población del área, es utilizado para la agroindustria, principalmente el ingenio El Potrero, lo que revela la necesidad de políticas hídricas de acompañamiento, a una escala macro, que mitiguen además los efectos del cambio climático.

"No sólo es el tema de contaminación, es el impacto de situaciones de riesgo ante el desvío del caudal", mencionó al recordar que existen sucesos previos que, ante alteraciones repentinas de las condiciones atmosféricas y temperatura, han vulnerado a los residentes, dejando incluso pérdidas humanas, como lo sucedió en la cuenca hidrológica del río Coatán, Chiapas, lo que concierne a su vez a Protección Civil (PC).

De tal forma planteó que es necesario reestructurar la política hídrica, vinculada a la vivienda, materia forestal, uso de suelos y fuentes de polución. "Se debe aplicar la legislación en los tres niveles de gobierno para evitar un impacto mayor aun cuando la parte técnica diga en este momento que es irreversible, como un evento natural en el río Atoyac, así como otros del país, pueden establecerse medidas para evitar más afectaciones o situaciones ante las obras o infraestructura que se planeé realizar".

En cuanto al costo financiero que provoca el fenómeno, estimó que aún es incuantificable debido a que es necesario detectar las situaciones anómalas, de riesgo civil, que puedan complicar el escenario, tal es el caso de la infraestructura que fue indispensable articular para el río Grijalva luego de sus inundaciones en 2007, ejemplificó. Ante ello, recalcó, es necesario que se amplíen las investigaciones que prevea un posible agravamiento del panorama.

Señaló que el programa hídrico nacional contempla diferentes variantes de tal suerte que, de ser necesaria la inyección de recursos financieros para atender la situación, tendrían que provenir de partidas federales, mientras que los ayuntamientos, debido a sus facultades jurídicas, deberán hacer compromisos específicos en sus respectivos presupuestos y su aterrizaje y aplicación puntual para los fines destinados y evitar desvíos.

Ante la posibilidad de que se replique el incidente del río Atoyac en otros cuerpos de agua o en la zona, argumentó distintos niveles de reacción; "el primero tiene que ver con la necesidad de que los ciudadanos, sobre todo aquellos que se encuentren aledaños a la zona donde se generó el acontecimiento cuenten con información integral, veraz, verídica, completa, sobre a qué se le atribuyó el fenómeno".

Además remató, una vez identificadas las causas, apure la actividad y coordinación del gobierno; aludió a la discusión actual en el Congreso de la Unión para aprobar la ley general de aguas, "por razones incomprensibles no ha sido expedida y es un mandato en el artículo cuarto constitucional, cuando se incorpora el derecho humano en febrero 2012, en ella debe de establecer todos los cauces institucionales en donde los tres niveles de gobierno le tienen que hacer frente a este tipo de situaciones por que el tema se vincula con situaciones en ámbitos locales, municipales, cuestiones de salud, servicios públicos y el mandato de garantizar las condiciones dignas para el acceso".

CCT-UV explica el fenómeno

El equipo de especialistas del Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad Veracruzana (CCT-UV) explicó las causas de la "desaparición" del río Atoyac. Lo que ocurrió, sostienen, fue un colapso de cavidades puesto que en el área donde ocurrió el hundimiento afloran rocas calizas que muestran señales de disolución.

Luego de que se reportara la presencia de un socavamiento en el río Atoyac, en las inmediaciones del Rancho San Fermín la mañana del 29 de febrero, distintas organizaciones y expertos han acudido a la zona para hacer una valoración del acontecimiento.

El viernes 4 de marzo, tras las observaciones que acaecieron los días subsecuentes, personal y colaboradores del CT-UV realizaron una visita al sitio afectado. El equipo –integrado por Katrin Sieron (geóloga y vulcanóloga) Juan Pérez Quezadas y María del Rocío Salas (geohidrólogos) y Juan Cervantes Pérez (coordinador del CCT)– analizó la zona.

Los investigadores determinaron que las causas que originaron el hundimiento son naturales: "Totalmente, la disolución de roca caliza se produce en todo el mundo y es natural. El agua que se filtra es ligeramente ácida, lo que hace que se desintegre el carbonato de calcio. Los colapsos de estas cavernas son escasos pero ocurren", puntualizó Sieron a La Jornada Veracruz.

El karst, carst, carsto o carso se conoce a una forma de relieve originada por "meteorización" química de determinadas rocas, como la caliza, dolomía, yeso, entre otras, compuestas por minerales solubles en agua; de esta forma indicaron que incluso existe una caverna de grandes dimensiones, cerca del poblado La Pesca, a escasos 800 metros de la zona afectada.

En su informe, los científicos exponen que los hundimientos son procesos de un movimiento con componente vertical, que generalmente ocurren de manera repentina; si son movimientos lentos, se habla de subsidencias.

"Los hundimientos se relacionan con el colapso de techos de cavidades. Existen tres tipos de materiales propensos a presentar colapsos de cavidades, que son las rocas calcáreas (calizas, dolomitas, etcétera), las evaporíticas (yeso, sales, entre otras), las coladas de lava (especialmente las basálticas). En los primeros dos tipos de roca, las cavidades se forman debido al proceso de disolución, mientras que en las coladas de lava a través de la formación de tubos de lava.

"En las zonas urbanas frecuentemente se presenta socavamiento debido a fugas de agua que arrastra material granular, aumentando el volumen vacío y generando colapsos de superficies".

Refieren que, después de formarse el hundimiento original, una estructura semicircular profunda, se siguió agrandando por procesos de asentamientos de tierra, lo que sigue ocurriendo como se puede notar por la formación de grietas.

Con respecto a la disolución, manifiestan que ciertos tipos de roca se disuelven con la acción del líquido, especialmente si éste es ácido. "El agua de la lluvia de por sí es ligeramente ácida, pero cuando se infiltra al subsuelo, se puede volver aún más ácida debido a la interacción con el CO2 (dióxido de carbono) contenido en el suelo. Entre las rocas que son propensas a disolverse están las calizas que afloran en la zona de Atoyac. Las calizas consisten de carbonato de calcio, el cual puede ser disuelto por el agua que se infiltra. Este proceso natural genera cavernas y hasta sistemas de largos túneles debajo de la tierra. Algunas de las cavidades que se formaron durante miles de años hoy son atracciones turísticas (cuevas con estalactitas y estalagmitas)".

Asimismo, exponen que debido a que dichas cavernas con el tiempo se agrandan más y más, llega un momento en el que el techo de la cavidad colapsa y forma una oquedad, o "dolina", lo que provoca el hundimiento de las capas de tierra y roca que se localizaban por encima de la cavidad (en el área se estima que esta zona podría presentar un espesor del algunos metros).

"El proceso del colapso de cavidades subterráneas también se conoce bien de las zonas mineras, donde túneles o galerías viejos se pueden colapsar", señalan.

Por otro lado, ante la posibilidad de que este acontecimiento vuelva suceder, manifiestan que "el fenómeno de los hundimientos generalmente ocurre muy rara vez, pero en las zonas donde ya se han presentado hundimientos en el pasado, pueden volver a ocurrir".

En cuanto a la viabilidad de recuperación del río, Katrin Sieron expresó que aún restan estudios por hacer, de modo que es difícil hacer estimaciones al respecto ya que todavía desconocen cómo se ve por debajo del hundimiento; consideró que pueden realizarse estudios geofísicos como la geoeléctrica. No obstante, recordó que existe un canal de riego que ya desvía la mayor parte del afluente.

Tardía, respuesta oficial: Lavida

Por su parte, La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (Lavida) reconoció que ha sido tardía la respuesta de las autoridades ante la "desaparición" del río Atoyac e hizo un llamado a evitar dar soluciones a corto plazo al problema generalizado que está destapando el uso y abuso de los recursos hídricos, además indicó que el fenómeno podría replicarse en otros cuerpos de agua dadas las características del suelo.

En entrevista, Beatriz Torres Beristaín, integrante de dicha organización no gubernamental (ONG), consideró que el antecedente natural al fenómeno que está acaeciendo en el río Atoyac es la Sierra del Gallego, donde ya se presenta este tipo de terreno agrietado y por donde se filtra el agua.

La Sierra del Gallego se ubica sobre la Sierra Madre Oriental, a siete kilómetros del centro de Córdoba, abarca las comunidades de El Bajío, Lagunilla, Ojo de Agua, Paredones, San José Loma Grande, Santa María Loma Grande, Loma Chica, San Pedro y anexas, Tinajitas y Matlaquiahuitl, así como otras que pertenecen a otras congregaciones.

Torres expuso que en ésta área está situada a alrededor de dos kilómetros de la zona del nacimiento del río Atoyac y carece de agua potable casi en su totalidad "esa zona es como una esponja, es decir que no hay agua superficial en toda la parte alta por el tipo de suelo".

Señaló que existe una relación de corto plazo con las precipitaciones pluviales y al mismo tiempo con el subconjunto montañoso, "en toda la parte alta de la Sierra del Gallego está lo que le llaman sótanos o resumideros, es decir que es por grietas u hoyos es por donde se va el agua, por eso no hay vías subterráneas".

Comentó que en épocas de estiaje el río Seco, enclavado también en las inmediaciones de esta zona, presenta pequeños resumideros, en cambio cuando es temporada de lluvias algunas grietas –más pequeñas que en el caso del río Atoyac– desvían o menguan la cantidad de líquido en su trayecto, dejando algunas áreas sin abarcar por el cuerpo de agua, lo que no resulta extraño para los lugareños.

Por otro lado indicó que no se descarta el nexo de las circunstancias actuales en el afluente por razones antropogénicas, ya que esta zona hay una cantera, para cuyas actividades se utilizan explosivos. "Hay gente que comenta que hay un uso excesivo del agua, por lo que hay muchas probables razones".

De este modo, la también investigadora de la Dirección de Comunicación de la Ciencia (DCC) de la UV, señala que lo importante del caso es darle mayor profundidad a las indagatorias que revelen las causas que originaron el fenómeno y no sólo atenderlo de manera superficial, "se están adelantando a dar explicaciones de por qué pasó y soluciones que es lo más grave, quizás es una mezcla de varias cosas pero necesitamos un estudio que abarque no sólo ese lugar, sino desde el nacimiento hasta donde desemboca".

Enfatizó que para ello es importante que se tome en cuenta a los habitantes de esta región puesto que ellos son los que conocen el uso que se le da al líquido del río Atoyac. "Las opciones a corto plazo quizá no sean la mejor medida, no es discutir qué tipo de capa impermeable vamos a usar para taparlo, lo que da desconfianza es que rápidamente tengan soluciones tecnológicas. No es tapar el hoyo", dijo literal y metafóricamente.

Debido a las características de este territorio, opinó que es posible que el fenómeno se replique y a su vez tenga afectaciones más severas; remarcó que la fragilidad de los ecosistemas, incluidos los cuerpos hídricos, es latente y de allí la necesidad de su cuidado puesto que sucesos como el de río Atoyac ponen en jaque repentino tanto a comunidades como a las autoridades.

Si bien puntualizó que una causa posible como el uso de fracking "es sólo un rumor", aseveró que en esta área se contempla la reactivación de pozos petroleros; asimismo refirió que lo acontecido da la oportunidad de que la Conagua ponga a la luz del escrutinio público las licitaciones concesiones del líquido y su uso en esta zona.

Expresó que al momento las autoridades han dado una respuesta tardía y que incluso fue más a través de las redes sociales que se propagó la información al respecto. Exhortó a que no sólo personal de las dependencias gubernamentales participe en los estudios sino expertos independientes, que puedan ampliar de forma libre la información sobre el caso.

En cuanto a posibles contingencias sanitarias por la conexión clandestina de desechos sanitarios, aunado a la polución provocada por el ingenio El Potrero, manifestó que la concentración de agentes contaminantes será más evidente, "desafortunadamente se sigue usando los ríos como desagües y una de sus funciones principales es la dilución, creo que es un llamado de atención a la población en general y a los gobernantes de que ya no pueden seguir siendo drenajes, son fuente de vida pero cuando no los cuidamos generan muerte, tenemos ejemplos de brotes de hepatitis en esta época cuando ni siquiera es verano todavía".

Citó que incluso en la Sierra del Gallego los pobladores se conectan directamente con las grietas y arrojan allí sus desechos; paralelo, el grupo Pro Derechos Constitucionales en Defensa del Río Atoyac y alcaldes de los municipios perjudicados han apuntado que la propagación del mosquito Aedes aegypti –que transmite el virus del chikungunya, zika y dengue– se incrementará ante el estancamiento del líquido en algunas áreas, por lo que urge que se tomen acciones preventivas.

En cuanto al posible financiamiento que se requiera para remediar los daños más próximos, mencionó que en gran medida correspondería a la Federación otorgarlo puesto que es un bien de la nación. "Esta es una contingencia ambiental de otro tipo a la que no estamos acostumbrados, creo que sí son necesarios fondos para apoyar a los lugareños y a sus sistemas productivos, pero es un llamado a la concurrencia porque afecta varios factores".