Política

Término medio

febrero 05, 2016

La UV... dar más

La Universidad Veracruzana lanzó en fechas recientes una intensa campaña publicitaria de sensibilización, acerca de la apuesta de la institución de educación superior que atiende en nuestro estado a una matrícula de 62 mil 770 estudiantes, en 314 programas educativos o carreras, sumados a 15 mil 871 en programas de educación no formal, con más de 78 mil alumnos en sus cinco campus o regiones a lo largo de todo el estado.

Con la pretensión de reforzar la estadística institucional y con la frase de "No pedimos más, ¡damos más!", la institución se enfrente ante un adversario que se oculta en un plan de racionalidad financiera, que pretende adelgazar las deudas, compromisos y manejos inadecuados, con diversas estrategias.

Con la ayuda de la frase "No pedimos más, damos más", se han dado a conocer los indicadores de calidad en los programas educativos, la infraestructura, la matrícula, los programas de vinculación y las brigadas universitarias en esta campaña que durará seis meses. La campaña usa en Twitter la etiqueta #UV_DamosMás y su público meta son los universitarios, difundiéndose a través de Radio y Tele UV.

La intención es mostrar que a pesar de que el presupuesto asignado a la principal institución de educación superior del sureste mexicano se redujo en 172 millones 265 mil pesos (situación que impacta de manera negativa en las metas que tiene establecidas, y que forma parte de los "recortes" del Proyecto de Decreto de Presupuesto de Egresos, previstos para el ejercicio fiscal 2016, enviados por el gobernador en turno al Congreso local), la Universidad aún puede ofrecer más a la sociedad a la que se debe.

La Universidad Veracruzana, autónoma por proyecto de ley del entonces gobernador Patricio Chirinos Calero, fechado un 30 de noviembre de 1996, proponía desde ese año que un compromiso fundamental del gobierno del estado es garantizar los recursos económicos necesarios para que la Universidad Veracruzana pueda llevar a cabo sus labores de manera eficiente, como hasta ahora lo ha hecho, en beneficio directo de la sociedad. Por tanto, la iniciativa considera las disposiciones y mecanismos convenientes para continuar apoyando la estructura económica de la Universidad.

A pesar de la autonomía olvidada de la Universidad Veracruzana, la Ley Duarte propone que siete dependencias estatales sufran considerables disminuciones presupuestales. Ubica dicha ley en el mismo renglón a dependencias como Comunicación Social, oficina encargada de embellecer la imagen del Ejecutivo en turno; Protección Civil; Desarrollo Social; Medio ambiente; Desarrollo Económico y Portuario e Infraestructura y Obra Pública y por supuesto, a la Máxima Casa de Estudios de la entidad veracruzana.

Los llamados para el pago de adeudos pendientes del gobierno del estado desde finales de 2015 por 2 mil 76 millones, 828 mil 726 pesos con la Universidad Veracruzana, tuvieron eco. El mandatario estatal reconoce los adeudos, pero no dice cuándo liquidará los pendientes. La esperada respuesta se transformó en una iniciativa que pretende disminuir un 9 por ciento anual el presupuesto de la institución de educación superior; lo que significa a largo plazo, es decir, al año 2022, no sólo cancelar las posibilidades de que se incrementen los servicios educativos, se aumente la matrícula o crezcan nuevas carreras, acordes con el desarrollo en el estado, sino incluso que alcance a sobrevivir.

Atentar contra la universidad pública no sólo debe leerse como el resultado de la insensibilidad de quien se ha formado profesionalmente, y en los valores que se inculcan en una institución privada como lo es la Universidad Iberoamericana, de la que se licenció en 2001, y quien desde su campaña electoral en el 2010 se presumió doctor, a pesar de que obtuvo apenas en el 2013 el grado en la Universidad Complutense de Madrid.

No apoyar a la Universidad Veracruzana es desconocer 72 años de historia: su labor editorial iniciada en 1948; la extensa difusión cultural a través de sus grupos artísticos, el más emblemático, la Orquesta Sinfónica de Xalapa con 86 años de vida; a lo que se suman la creación literaria, cinematográfica, teatral, dancística, de artes plásticas, radiofónica y televisiva.

Es muestra de insensibilidad ante más de 30 grupos artísticos que representan al estado veracruzano en todo el orbe, pero fundamentalmente es resultado de que después de cinco años y medio de ejercicio del poder, no se ha logrado reconocer los resultados en las tareas de docencia, investigación, extensión universitaria y difusión de la cultura que realiza esta noble institución.

La misión social de la Universidad Veracruzana no está a discusión. Lo que se debe trasparentar, ante la sociedad civil a la que se debe, es que la administración estatal no otorga un generoso subsidio y que no se concuerda con la visión falseada de la realidad gubernamental de que, al ser un órgano autónomo, dispone de recursos propios para su operación. No es solidaridad y generosidad del gobierno del estado su aportación del 52 por ciento, que siempre tiene recortes u olvidos magníficos.

La sociedad civil debe compartir la indignación ante la aprobación de la iniciativa de Ley de Ingresos y el proyecto de Decreto de Presupuesto de Egresos del Gobierno del Estado de Veracruz para el ejercicio fiscal 2016. Y lo debe hacer no sólo porque impedirá el crecimiento de la institución en un corto plazo, sino que paralizará sus actividades, en un acto que sólo puede ser calificado como terrorista, al reducir los recursos asignados e impedir el alcance de sus metas.

El propio gobierno federal reconoció la importancia de respetar y privilegiar el presupuesto de las instituciones de educación superior, a favor del desarrollo nacional, de la ciencia y la tecnología y de la promoción de la cultura. Esa falta de concordancia con las políticas públicas federales sólo demuestra desatención en un caso primario o incluso, miopía de carácter político y social.

A nivel federal, se ha privilegiado trabajar sin recortes en el presupuesto educativo. En Veracruz, la función social de la Universidad Veracruzana, la misma que propone arte, ciencia y luz como su ideario, enfrenta el mayor recorte presupuestal de todas las dependencias afectadas. Sufre un embate que privilegia un ejercicio fiscal limitado y ante ello, responde con una idea sencilla: dar más a pesar de la adversidad.