Política

Los monumentos artísticos del malecón porteño

febrero 05, 2016

Miguel Salvador Rodríguez Azueta

El paseo del malecón de la ciudad de Veracruz, lugar obligado de referencia y visita, tanto para turistas extranjeros como locales. Ícono imaginario, representativo y popular para los habitantes; algunos de los cuáles, aún recordamos los paseos familiares dominicales por el área verde (extinta), de la hoy conocida como Macroplaza del Malecón, donde se ubica el edificio de Pemex (antes Banco de México) y que posiblemente en un futuro próximo se convierta en oficinas de la Armada de México. En aquellos jardines, los pequeños jugábamos trepando unos montículos en forma de caparazón de tortuga, evitando espinarnos con unos nopales que parecían haber sembrados exprofeso en el lugar para los niños traviesos; incluso, recuerdo haberme deslizado por la rampa de entrada de la torre en una bicicleta. Otro pasatiempo era admirar la entrada y salida de grandes buques, visitar el buque librería Doulos que cada determinado tiempo atracaba en el muelle de la T, incluso escuchar a los merolicos, payasos, y observar a los clavadistas que buscan monedas y que fueron inmortalizados por Bruno Ferreira en su mural del Café de la Parroquia, que bien se puede intitularse: "Sueño dominical de una tarde jarocha".

Todo esto forma parte de nuestros recuerdos del siglo pasado, y aún más remotos para los abuelos era visitar un kiosco antiguo que se llamaba La Atlántida.

Hoy, la Macroplaza se encuentra vigilada por la marina, sin embargo, esta semana pude notar que la vigilancia es escasa y que por la constante rotación de sus elementos, los mismos desconocen la importancia histórica y artística del lugar. Para muestra un botón: observé a unos turistas italianos escalando los relieves escultóricos del artista internacional Francisco Zúñiga.

De inmediato denuncie el hecho a uno de los marinos que vigilaban la zona, quien se encargó de pedir amablemente a los turistas que se bajaran de las esculturas. Me dio mucho coraje y pensé en qué pasaría si yo me echará a nadar en la fuente de Trevi… pero en fin, al acercarme, pude observar que el salitre y el paso del tiempo están dañando peligrosamente estas obras de arte, que representan, en el caso de los relieves, al "Pueblo veracruzano", y la escultura ubicada a un costado: "La riqueza del mar", ambas realizadas en 1952, por el artista de origen costarricense para adornar el edificio del Banco de México.

Indignado y preocupado, me ocupé de investigar un poco más sobre el artista y su obra. Encontré una nota del año 2005, que anunciaba que la Universidad Veracruzana y el personal de Pemex, Veracruz, signaron un convenio para el mantenimiento y rescate de dichas obras. Desconozco si los trabajos lo realizaron, lo que sí pude constatar es la urgente intervención de las autoridades de la Armada, de la nueva Secretaría de Cultura, del Estado y del Municipio para rehabilitar, y en su caso obtener la declaratoria de Patrimonio Artístico, no sólo de las obras de Zúñiga, que son reconocidas internacionalmente, sino también de las de Juan Fernando Olaguibel y Rómulo Rozo, que orgullosamente forman parte del paisaje arquitectónico, artístico y cultural de la ciudad de Veracruz.

Espero que alguna autoridad de la Secretaría de Marina comprenda la importancia de estas obras –incluso el monumento a Venustiano Carranza es obra de Fernando Olaguibel (la "Diana Cazadora")– y junto con el Museo Histórico Naval designe personal capacitado en el área para la orientación, preservación, conservación y vigilancia de estas obras de arte, porque insisto, en su atrevimiento e ignorancia, algunos turistas y faquines locales se suben a estas obras de arte como si fueran cualquier muro de escalada.

@miguel_salvador