Política

Aclarando amanece

marzo 19, 2014

Los personeros del sistema suelen repetir machaconamente que México es un país de instituciones. Y sí, México es un país de instituciones formales fallidas y de plenitud de instituciones informales vigentes y vigorosas. La institución de la morida, por ejemplo, o la del compadrazgo que hacen de las instituciones unas de cuates. O la de la simulación que desde la Colonia se reproduce en el “acátese pero no se cumpla”.

Hace un año que por la Auditoría Superior de la Federación se tiene conocimiento de serias irregularidades en el manejo del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal a cargo del Oficial Mayor de la secretaría, pero que para aclararlas, el secretario de Educación nombra al mismo funcionario causa del señalamiento con lo que el compromiso de subsanarlas queda, si no como letra muerta aún, sí bajo severas dudas.

La decisión deja en el suspenso, bajo suspicacia y harto escepticismo la sinceridad y voluntad gubernamental por aclarar el señalado manejo de los dineros públicos. Si el secretario de Educación del estado reconoce las inconsistencias y detalla las acciones que ha tomado para subsanarlas, realmente no parece hacer sentido el negarlas. Tomar decisiones para corregir un error supone el reconocimiento de la existencia del error, no hace sentido negarlo. Disonancia cognitiva, le llaman.