Política

Marcelo Ramírez, el político y filósofo

febrero 18, 2014

Persuadido estoy de que solamente en el México tribal, se menosprecia a los hombres y mujeres con valía, pero sobre todo de experiencia. Es el egoísmo y la ignorancia lo que prevalece.

1.- Marcelo Ramírez, nació en Ciudad Mendoza, Ver., estudió la licenciatura en pedagogía y la maestría en antropología social, ambas de la Universidad Veracruzana. Fue maestro de tiempo completo en la Escuela de Filosofía y Letras de la UV, catedrático de literatura universal, en el Colegio Preparatorio de Xalapa. Sus encargos políticos son: diputado local plurinominal (1989-1992) y diputado federal por Orizaba 1994-1997). Pocos hombres pueden conjugar, la teoría con la praxis, y el maestro Marcelo Ramírez, los ha realizado a lo largo de su vida, siempre sobre el principio de la ética. Empero, hoy únicamente hablaré de su obra; Los valores en la ciudad secular, libro que hasta el fin de semana, pude asimilar y disfrutar a plenitud fundada en las extraordinarias reflexiones del autor.

Sin duda, no solamente nuestra sociedad cerrada, busca en el extranjero, lo que puede obtener en el país, y en muchas ocasiones con mayor calidad. Los llamados ilustrados, y en ellos, están también no pocos académicos, compran obras de autores extranjeros e incluso, son las que hacen leer a los alumnos. En este caso, tal vez sea el egoísmo profesional, pero también, es que poco se lee lo se escribe en nuestro país o entidad. Es realmente asombroso el texto de Marcelo, ya que de manera sencilla por tanto entendible, ilustra en doscientas seis cuartillas, el enorme bagaje de conocimientos sobre el pensamiento antiguo y moderno.

Lo sorprendente del texto, es que Marcelo no hace el divorcio entre el conocimiento clásico con la de los autores de la modernidad, como de hecho lo han venido efectuando no pocos ideólogos. Tales acciones de desviación las han venido realizando de manera arrogante desde hacen algunos lustros, muchos de ellos, pertenecientes a las distintas escuelas de pensamiento. Sobra señalar con índice de fuego, sobre la postura que hoy día prevalece, me refiero a la intolerancia feroz sobre el tema, a quienes muchos les parece obsoleto, o lo que es lo mismo, filosófico. No obstante, este permite al ser humano compendiar la vida política, me refiero a la Ética.

El escribir sobre el tema, de la secularización, entendida como: “el proceso que experimentan las sociedades a partir del momento en que la religión y sus instituciones pierden ese influjo sobre la colectividad”. No es nada sencillo, tal como lo acomete Marcelo, que como diría mi padre bilógico, “lo hace de carrera y sin tropiezo”, un texto en que rebosan las lecturas del autor, pero explicados con sus propias ideas y palabras. Los que escriben o investigan, saben lo difícil que es esto. Es más campechano rellenar los textos de citas, y más citas, ¡En el caso de Marcelo no es así!

Regreso al libro, en donde la secularización es una manera de hablar de la decadencia de las prácticas y creencias religiosas que se observa en la sociedad moderna y posmoderna. Según Marcelo, “La ética nació y se desarrolló como un campo de reflexión donde se acogen y se da respuesta a los problemas morales del individuo: (…) en un mundo actual la situación se complica, porque un gran número de personas consideran a la ética como irrelevante o, peor aún como un estorbo para alcanzar el éxito mundano: riquezas, poder, bienes materiales, fama todos ellos considerados como el camino a la felicidad”. (p.44)

Desde la teoría política, se puede decir, que la felicidad, atañe a la realización del ser humano como individuo y como especie. La felicidad, a pesar de que sea negada o se le rechace, es un objeto que se persigue por quienes son capaces de escuchar a los sabios. En días pasados José Mojica, presidente de Uruguay, en una entrevista, desde dentro de su VW, les habló así a los periodistas que le entrevistaban. Sobre la felicidad, dijo más o menos; “soy feliz por qué no tengo mucho que cuidar, por ello, me doy el lujo de pensar en mi”. Deseo finalizar, con una cita más del Maestro Marcelo: “En verdad no puede haber un proyecto auténtico de vida al margen de la ética (…) La ética es para seres de carne y hueso, que pueden caer y levantarse para seguir adelante. No es para ángeles ni para demonios.” (p. 56) Hoy día, el hablar de la existencia del alma y la ética, tal vez sea juzgado por la ortodoxia del cientifismo, el hacerlo tal vez no se arriesgue la vida, pero si la reputación. ¡Saludos apreciado Marcelo!