Política

Una de cal

agosto 27, 2013

La victoria que un grupo bastante numeroso de maestros jubilados obtuvo contra el Issste es un evento singular en este país de decisiones e imposiciones a raja tabla.

Los abogados que llevaron el caso colectivo lo consideran con razón un éxito histórico laboral y es muy importante no sólo por la significancia que tiene para los directamente interesados y sus familias, sino por el precedente.

Durante años la institución interpuso diversos amparos con ninguna otra intención que conculcar los derechos de los trabajadores jubilados. Podría especularse y desviar la atención sobre el significado de la sentencia si se afirma que tal violación al derecho de los trabajadores obedeció a los modos propios del panismo. No es así. Resultado de una formación sustentada en preconcepciones autoritarias, México vive un orden en donde el Estado tiene preeminencia sobre el individuo, a diferencia de otros acuerdos fundacionales diseñados para defender al individuo del Estado.

La discrecionalidad, la falta de transparencia, los desvíos forman parte de un tipo de corrupción sistémica erigida en un entendimiento autoritario del mundo. Enfrentarse como individuo o como suma de individuos al Estado y su gobierno suele considerarse causa perdida. Quizá sea por eso que con tanta frecuencia en la historia del país la forma de resolver los diferendos ha sido por el enfrentamiento. Para muestra basta la reciente aprobación de “dos de tres” puntos de la llamada reforma educativa que, hecha a espaldas de los negociadores y los maestros movilizados, tienen hoy al Distrito Federal en jaque.

El Issste en el estado tendrá que pagar a los maestros jubilados 21 millones de pesos a riesgo de incurrir en desacato y consecuentemente embargado. Un trago gordo para los funcionarios locales de la institución que han evadido reunirse con los demandantes.

Enhorabuena por los maestros y por el precedente.