Política

En Navidad, difícil trayecto por México para los migrantes centroamericanos

diciembre 26, 2012

Coatzacoalcos, Ver.- En Nochebuena y Navidad sigue la afluencia de los migrantes en la zona sur de Veracruz, muchos de ellos sufren accidentes o son golpeados, por lo que la Cruz Roja internacional a través de su filial en Coatzacoalcos les entregó apoyos.

A pesar de ser época de fiestas, aún circulan cientos de migrantes por el sur de Veracruz, los cuales ocupan el tren para trasladarse hasta el centro y norte del país.

En Coatzacoalcos, en los patios de la empresa Ferrocarriles del Sur y la Casa del Migrante de la Iglesia católica pasaron la navidad un total de 50 personas, 80 por ciento ciudadanos hondureños.

De acuerdo con el reporte de la Cruz Roja, su personal atendió entre el 24 y 25 de diciembre a tres migrantes que presentaban diferentes lesiones, uno de ellos cayó del tren y tiene varias fracturas en el cuerpo.

Marisol Gil Cortés, gerente de la Cruz Roja en Coatzacoalcos, manifestó que se le practicaron radiografías al migrante lesionado y se le brindó todo el apoyo médico, ya que el golpe fue muy fuerte.

Dos más fueron atendidos por contusiones ya que fueron asaltados afuera de la Casa del Migrante en la colonia Coatzacoalcos, pero no fueron trasladados a ninguna institución de salud. Otros más presentaron casos de deshidratación por el calor y las largas jornadas de camino.

Las tres personas lesionadas pidieron la repatriación a Honduras y el personal del Instituto Nacional de Migración (INM) los trasladó a la garita ubicada en el municipio de Acayucan.

Este 24 de diciembre, la Cruz Roja internacional y su filial Coatzacoalcos entregaron tortas a los migrantes que se encontraban en las vías del ferrocarril y en el refugio de migrantes, además se les dotó de un paquete de limpieza y un cobertor.

“Este es un apoyo, porque es temporada invernal y aunque en el día hace calor por las noches la temperatura baja mucho y es necesario que se arropen”, afirmó Marisol Cortés.

El próximo 31 de diciembre la Cruz Roja volverá a hacer entrega de comida y material de apoyo; la brigada médica se reanudará el próximo 7 de diciembre.

En Navidad, migrantes fueron recordados

El tránsito de migrantes hacia el norte del país durante las fiestas decembrinas es una experiencia muy dura ya que se extraña las costumbres y las tradiciones; aseguran los centroamericanos que el esfuerzo se hace para poder mejorar las condiciones de vida de quienes dejan.

Como cada día, se registra tráfico de migrantes en las colonias que están asentadas a un lado de la vía del ferrocarril. Muchos de ellos recibieron ayuda pero aun así la tristeza de dejar el hogar se acentúa.

Luis Gabriel, un chico de 11 años de edad, dejó de ver a su mamá a los dos años, lleva nueve en espera de que ella regrese pero su condición de indocumentada lo ha impedido, por eso viaja con su padre para poder reunirse con ella.

Lleva 15 días de camino y viaje en trenes desde que ingresó a México; para su corta edad es un viaje muy molesto y pesado.

“Se siente feo andar todo el día arriba de tren, es pesado porque nos tenemos que agarrar muy fuerte; hasta ahora no nos ha tocado lluvia y nos hemos quedado a dormir en las calles o en los vagones del tren”, anotó.

Jaime también es hondureño, viaja a Estados Unidos en busca de trabajo porque el dinero que gana en su país no lo ayuda a sostener a su familia, viajar en Navidad lo pone un poco nostálgico aunque señala que es necesario que ellos se muevan.

“En Honduras la situación está muy crítica, dejamos toda la familia, madre, hermanos hijos, todo para que ellos estén mejor, todos los sacrificios que hacemos en este viaje es por ellos, por eso lo intentamos una y otra vez”, apuntó.

Jaime, de apenas 25 años, ha realizado el mismo viaje por México en dos ocasiones anteriores pero las autoridades de Migración lo han asegurado en los estados del norte del país.

Juan es otro ciudadano hondureño; con sus 23 años viajaba en La Bestia por el sureste mexicano, cuando llegó a Coatzacoalcos se resbaló y cayó al pavimento y se fracturó el abdomen, por lo que convalece en la Cruz Roja.

El accidente le cambió el panorama sobre la travesía ya que antes se había enfrentado a otras circunstancias adversas, como el calor, los mosquitos, la falta de comida y la poca solidaridad de las personas.

“Yo sabía que me podía pasar algo, simplemente salí con la idea de que uno se encuentra en el camino lo que sea, hace falta la familia pero entiende que uno trabaja mucho y que los salarios son muy bajos y no alcanzan para comer”, puntualizó.

Escapar a EU, única salida ante pobreza

En Zongolica los habitantes prefieren arriesgar su vida, en el tránsito a los Estados Unidos, que sumirse en la pobreza de la sierra. Se calcula que la cuarta parte de la mano de obra, de toda la sierra, radica en aquel país, pero el histórico burocratismo de programas de asistencia social es el motivo principal de este problema y provoca que los recursos económicos lleguen cuando ya pasó la época de siembra, estimó Erasmo Pérez García, presidente de la Vieja Guardia Agrarista.

“Lo que por años hemos dichos: el campo requiere de programas gubernamentales con menos trabas burocráticas. Así de fácil. Si logramos todo esto tendremos un mayor rendimiento y productividad agrícola que le permitirá a muchas familias estar en condiciones de vida dignas”, reafirmó.

Los mejores ejemplos de la lentitud de los programas oficiales, explicó, “son las reglas con las que opera el ProCampo y el programa de Renovación de Fincas Cafetaleras. Ambos programas están plagados de candados burocráticos y aunque los recursos económicos ya están autorizados por el Congreso de la Unión, tardan mucho o de plano nunca llegan a las manos campesinas que es en donde deben estar”.

“El campo está desalentado, no hay programas oficiales suficientes y eso genera que muchos jóvenes y padres de familia deban emigrar hacia ciudades fronterizas, o bien, mejor irse a los Estados Unidos, en donde radica la cuarta parte de la mano de obra de la sierra de Zongolica y, aunque arriesgan su vida por una oportunidad de trabajo, prefieren estar allá que de plano sumirse en la pobreza de la sierra” aseveró.

La región es altamente cafetalera, “pero con el actual precio del kilogramo de café cereza –de cinco pesos con 50 centavos– no alcanza ni siquiera para adquirir un kilo de maíz que vale entre seis y siete pesos. Ya ni qué pensar en azúcar que alcanza los 11 pesos, y de frijol que se vende en 19 pesos. Del resto de los productos de la canasta básica, como lo es la leche, la carne y el huevo, ni qué decir, son productos inalcanzables”.

Por otro lado, en la caída de los precios de café hay beneficiados: “los acaparadores son quienes compran barato y lo comercializan a otros precios en el mercado nacional e internacional, en dólares y euros, con muy buenos ingresos económicos y ese dinero se lo deben a los productores a quienes de plano explotan con sus pagos”.

El problema, agregó, debe ser abordado por Enrique Pela Nieto, presidente de la República, “para que le apueste al campo, tenga un acercamiento permanente con los sectores como lo hizo Luis Echeverría Álvarez, donde en las zonas campesinas e indígenas del país, se abrieron las primeras redes carreteras y en consecuencia hubo mejores condiciones de vida”.

En términos generales, dijo, este ejemplo es tan sólo uno de los tantos que se viven en la sierra. La producción agrícola requiere de suficientes apoyos pero sin muchas trabas burocráticas que provocan que cuando los recursos llegan a los campesinos, ya pasó la época en que tienen que sembrar.

En la solución a este problema, expresó, la Cámara de Diputados también debe intervenir para que haya agilidad de los programas y con ello se mejoren las condiciones de vida de los productores, “no queremos riqueza, sino simplemente tener condiciones dignas de vida”.