Preocupa a Iglesia la pobreza; pide a la sociedad “humanizar la globalización”

En medio de cantos, cientos de jóvenes participaron en la caminata del Congreso Nacional Juvenil Misionero (Conajum), realizada por el malecón costero de Coatzacoalcos, la cual fue presidida por varios obispos del país ¦ Fotos Sergio Balandrano y Especial

Coatzacoalcos, Ver.- En medio de cantos, cientos de jóvenes participaron en la caminata del Congreso Nacional Juvenil Misionero (Conajum), realizada por el malecón costero de Coatzacoalcos, la cual fue presidida por varios obispos del país. En las reflexiones se señalaron que la pobreza alimentaria en la que viven cientos de indígenas es una de las condiciones que más preocupa a la Iglesia y todos los niveles de la sociedad deben “humanizar la globalización”.

Más de 12 mil jóvenes de todo el país portaban las banderas con los cinco colores misioneros al compás del Himno Misionero Juventud Misionera, anuncia a Cristo dondequiera, dirigido por el Ministerio de Canto y Música Shaddai.

El obispo de Coatzacoalcos, Rutilo Muñoz Zamora, manifestó que fue una “gracia” que la provincia eclesiástica lograra la organización del evento, pues el entusiasmo de los jóvenes contagia a los católicos de toda la diócesis.

Entre las conferencias magistrales que se realizaron están “La urgencia de una misión evangelizadora”, impartida por monseñor Roberto Domínguez Couttolenc, obispo de la diócesis de Ecatepec, quien manifestó que México tiene que valorar, evangelizar las culturas y anunciar a Cristo donde no es aceptado.

La segunda conferencia llevó por título “Vivamos la alegría de evangelizar”, a cargo de monseñor Fabio Martínez Castilla, obispo de ciudad Lázaro Cárdenas, quien exhortó a los jóvenes a llevar una vida recta.

La pobreza, preocupación de la Iglesia

Rafael Sandoval Sandoval, obispo de la diócesis Tarahumara señaló que la pobreza alimentaria en la que viven muchos campesinos e indígenas por la destrucción de los recursos naturales es uno de los temas que más preocupa a la Iglesia actual porque se cae en el “pecado estructural” al proteger a grandes sistemas de producción.

Indicó que a pesar de la complejidad de la situación en varios sitios del país, hay falta de atención e interés de los tres niveles de gobierno para evitar que cientos de personas sufran por agua y comida.

El también responsable de la dimensión episcopal de misiones reconoció el trabajo de la sociedad para llevar despensas a comunidades afectadas por sequía, como los rarámuris, pero indicó que eso no solucionará este problema y se deben atacar las causas que lo ocasionan.

Dijo que en las sierras existen muchos recursos naturales, pero son explotados de manera indiscriminada, lo que produce desbalances que luego afectan en la captación de agua y la producción de comida.

El obispo de la diócesis Tarahumara lamentó que exista un “empobrecimiento” ocasionado por el pecado “estructural”, en el cual nadie se eche la culpa.

“Necesitamos que todos, Iglesia, gobierno, instituciones y empresarios se hagan presentes en esa región, necesitamos humanizar la famosa globalización para llevar soluciones a largo plazo”, acentuó.

Comida en mal estado

La Secretaría de Salud del estado, a través de las brigadas que trabajan en el Conajum, desechó cientos de kilos de comida que preparó el personal de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) que encabeza Marcelo Montiel Montiel.

La barbacoa y el espagueti que se les pretendía dar de comer a los jóvenes tenía un olor nauseabundo, por lo que la diócesis de Coatzacoalcos tuvo que comprar comida en otros lugares para los jóvenes.

Los integrantes de la diócesis de Coatzacoalcos se enfrentaron con el personal de la Sedesol pues pretendían llevar la comida a los migrantes que están de paso y consideraron que era un acto inhumano.