¿Asistencialismo racional por temporal?

Dice el secretario Martínez de Leo que subsidios y programas como Oportunidades deben otorgarse sólo de forma temporal, mientras mejoran los beneficiarios su condición económica. Se agradece la orientación al secretario. En efecto, tal tipo de esquemas debieran ser sólo temporales. Más aún, no tendrían razón de ser si el país fuera uno de trabajos suficientes y bien remunerados.

Sucede sin embargo que en México no se crean empleos y los que hay desaparecen o son trocados por otros de características más precarias. Luego, la probabilidad para que un beneficiario del asistencialismo gubernamental mejore su condición de ingreso de suerte que no precise ya de acogerse a sus programas es punto menos que nula. Los últimos cuatro gobiernos federales se han empecinado en el refrito programas asistencialistas pero en absoluto de generar las condiciones para fundamentar y reactivar la economía y crear empleos y fuentes de empleo.

Afirma el funcionario que el campo en Chiapas dejó de producir a causa de las acciones subsidiarias federales. Puede aceptarse sin conceder que lo dicho por el funcionario podría, eventualmente, ser una causa necesaria de la distorsión, pero es totalmente insuficiente. El campo mexicano ha perdido en productividad más por el privilegiar la producción para exportar –flores por ejemplo– que por satisfacer el mercado interno principalmente con lo que se produzca en el país. Tres décadas de obsesos neoliberales condujeron al campo y al país a la ruina en donde se encuentra, con la pobreza contada por millones y por dimensiones múltiples.

Si el señor secretario se ocupa de evocar el ideal del subsidio está muy bien, aunque desde luego habrá que pedirle que se ocupe también de pergeñar las políticas públicas y los métodos para hacer del estado una entidad independiente de las importaciones alimentarias. Tarea nada sencilla y que, puede suponerse, exige total dedicación.

Habla el secretario de entregas de “implementos y maquinaria” a productores para incentivarlos a que continúen en la siembra de maíz y frijol. Qué bueno, pero eso no dice nada ni explica cuál es la política gubernamental para aumentar la productividad de alimentos básicos. Eso, en todo caso, es una ocurrencia, no una política de productividad agrícola. Será de agradecer que el secretario ilustre a la sociedad al respecto.