Migrantes caminan de Tierra Blanca a Amatlán por suspensión del ferrocarril

Los ilegales que llegan a La Patrona se quedan unos días y de aquí se van, sobre la vía, a Córdoba para tomar otro tren que los lleve a Orizaba y de ahí al centro del país ¦ Foto Sergio Balandrano

Amatlán de los Reyes, Ver.- La caída del puente ferroviario Cujuliapan en Loma Bonita, Oaxaca, aunque mermó el tránsito de migrantes centroamericanos, no detuvo su paso hacia los Estados Unidos. Ahora “caminan de uno a dos días”, para llegar a este municipio y continuar su viaje. Los riesgos aumentaron “porque son más vulnerables en su andar, ya sea por la vía o por carretera, se aventuran a que los asalten o los golpeen”, refirió Norma Romero Vásquez, principal promotora del grupo de ayuda Las Patronas, ubicado en la comunidad La Patrona, en este municipio.

A casi tres semanas del accidente ferroviario el flujo de migrantes disminuyó, “tenemos poquitos. Hemos recibido a unos cuantos, porque la mayoría de ellos están en Coatzacoalcos en espera de que se repare la vía del tren para poder llegar a México. Los pocos que viajan llegan hasta Tierra Blanca, en tren, y de ahí se vienen caminando”, indicó.

La distancia entre Amatlán, en el centro del estado, y Tierra Blanca, en la región de la cuenca del Papaloapan, se estima de 60 a 70 kilómetros. Los que se atreven a viajar lo hacen de Coatzacoalcos hasta Loma Bonita, de ahí caminan hasta Tierra Blanca cerca de otros 30 kilómetros.

El problema no es la caminata por aproximadamente 100 kilómetros, “lo grave son los riesgos a los que se exponen porque lo hacen a través de las vías del tren que los hace vulnerable a ser víctimas de robos, asaltos con violencia e incluso ataques sexuales”.

Quizá por eso, quienes han llegado caminando hasta este municipio “todos son varones. No hemos recibido a ninguna mujer, sólo son hombres los que llegan”.

Aunque la actividad en La Patrona disminuyó por el decremento del flujo migratorio, esta organización no gubernamental les brinda alimentos, “les damos un lugar en donde descansar, asearse, comer, en fin, la labor de nosotros no termina, aunque sí es menor”, admitió.

La aventura a pie “por el momento no genera reportes violentos en contra de los indocumentados. Nos comentan que al ser pocos entre ellos mismos se cuidan y la mayoría de los indocumentados, están en Coatzacoalcos, en espera de que se terminen las obras de reparación del puente colapsado para poder viajar”.

Los ilegales que llegan a La Patrona, se quedan unos días y de aquí se van, sobre la vía, a Córdoba para tomar otro tren que los lleve a Orizaba y de ahí al centro del país.

Otra alternativa más riesgosa de los migrantes es tomar aventones, “lo hacen de ride, pero esa es más difícil, porque caminan sobre la carretera, algunos de compadecen de ellos, pero es más riesgosa. Lo hacen por la necesidad de llegar a los Estados Unidos”.