Nace La Jornada Veracruz

El papel de la prensa escrita como uno de los principales medios de información a través del cual los lectores se forman una opinión sobre los acontecimientos sociales y políticos está lejos de encaminarse a una etapa terminal, tal y como auguran los profetas de las nuevas tecnologías y, sobre todo, los predicadores del derrumbe de las ideologías como preludio final del conflicto social.

Este argumento viene a ser justificación válida para quienes, desde el poder, apuestan a la preservación del actual estado de las cosas y es útil recurso para que gobiernos y partidos políticos justifiquen sus desaciertos, corruptelas y actos de enorme irresponsabilidad social, visible en particular en los últimos gobiernos de la República

Por esa razón resultan riesgosas las tentaciones autoritarias de quienes pretenden desde los gobiernos, embaucar a la sociedad por medio de la proliferación del pensamiento rosa, proclamando a los cuatro vientos, principalmente a través de los medios electrónicos, que no hay visiones del mundo confrontadas desde distintas posiciones ideológicas, que el enemigo de todos es la pobreza, la inseguridad y la corrupción como ente difícil de percibir tras el velo de la propaganda oficial, pero evidente en el Estado en riesgo en que se ha convertido nuestro país.

El nacimiento de La Jornada Veracruz se da en medio de este escenario del cual hay mucho que decir y hacer, pero también, para quienes integramos este proyecto, es momento obligado de reflexión al que nos lleva coincidentemente el 25 aniversario de la fundación de La Jornada, diario que se ha significado por ser un espacio abierto a las ideas y opiniones divergentes, tribuna libre anfitriona de todas las corrientes de pensamiento.

Los que haremos La Jornada Veracruz asumimos el compromiso de tener como referentes a los republicanos que fundamentaron, explicaron y después defendieron el primer proyecto de nación propiamente moderna que tuvo México: Rafael Lucio, Ignacio de la Llave, Manuel Gutiérrez Zamora, los hermanos Lerdo de Tejada, son nombres asociados esencialmente a la política y luchas liberales pero también a la difusión de ideas y el periodismo.

Este fue el espíritu que animó hace meses al grupo de periodistas y profesionales que decidimos asociarnos para emprender un proyecto editorial que el día de hoy se concreta en la edición que el lector tiene en sus manos.

Hace un cuarto de siglo, en 1984, nació La Jornada en medio de otra de las recurrentes crisis económicas y de empobrecimiento por las que ha atravesado el país debido a gobiernos subordinados a intereses ajenos a los nacionales

El profundo desgaste de esta larga crisis ininterrumpida hasta la fecha ha puesto a la Nación frente al imperativo de replantear sus arreglos fundacionales con base en el consenso de todas las fuerzas políticas y sociales, y no sólo sobre la base de la imposición de la facción triunfadora, como ha sucedido durante los últimos doscientos años.

Sólo que para llegar a esos acuerdos se precisa sean escuchadas todas las voces.

Quienes la hacemos, pensamos que es posible ser un vehículo de expresión social cercano a las preocupaciones colectivas, particularmente de aquellos grupos que suelen quedar marginados de los espacios de discusión públicos.

Precisamente es en tiempos como éstos que es imperativo mantener la reflexión crítica, para hacer de la vida social un algo civilizado.

Con todo y la a veces abrumadora presencia de los medios electrónicos, la prensa impresa en papel sigue siendo el punto de partida para fundar y alimentar el intercambio de las ideas, el debate y la formación de opinión pública. La lectura del periódico es el paradigma del acto cultural cotidiano en las sociedades modernas y democráticas. Es instrumento de avance para el pensamiento crítico; de la penetración en la reflexión antes que las meras coberturas audiovisuales.

La prensa regional editada en papel es el imperativo de la memoria colectiva y la firmeza de identidad en contextos más amplios. La vida del ciudadano es y seguirá siendo local. Veracruz tiene una grande tradición e historia. Hoy queremos sumarnos a ella.