Editorial

Sin llenadera, la clase gobernante

abril 26, 2017

Hoy, La Jornada Veracruz publica dos notas que exhiben la torpe necedad de la burocracia gobernante en sus apetitos patrimonialistas. Por un lado las delegaciones federales de Semarnat y Profepa junto con el Instituto de Ecología ofreciendo sus buenos oficios para privatizar dos ecosistemas imprescindibles en el mantenimiento de la sanidad de la costa veracruzana, el sistema lagunar La Mancha y las dunas de San Isidro. La confiabilidad institucional se exacerba cuando un ciudadano busca información sobre proyectos de comercialización inmobiliaria precisa, que las autoridades están obligadas a proporcionarle, y éstas la niegan. Existen indicios, sin embargo que apuntan a que las empresas involucradas cuentan con los permisos necesarios para operar. Y frente a ello, el Inecol calla.

Por otro lado, lo que durante años ha sido un trascendido, se confirma por órdenes del IVAI: el Instituto de Pensiones paga pensiones millonarias anualmente a ex colaboradores de la alta burocracia estatal perteneciente al corral priísta. Ex colaboradores de Fidel Herrera y Javier Duarte, referentes paradigmáticos de las compulsiones apropiacionistas de más de un político veracruzano.

Ambas informaciones confirman el imperativo de incorporar en la agenda ciudadana la exigencia constante de trasparencia y rendición de cuentas y, desde luego, la revisión y auditoría del sistema de pensiones completo junto con el de toma de decisiones gubernamentales.

Distorsiones como éstas son posibles –y frecuentes– porque se amparan en la opacidad y se sostienen en la desinformación crónica de los gobernados.

El caso Javier Duarte es paradigmático y debería ser el punto de inflexión en la ciudadanía que la impulse a un marcaje cercano a los gobernantes.