Editorial

La desmemoria como ventaja comparativa para la impunidad

enero 24, 2017

El presidente de la Canacintra en Xalapa sabe de la rivalidad entre Fidel Herrera y Miguel Ángel Yunes. Afirma que perjudica al estado y que la ciudadanía no quiere "voltear hacia atrás". Dice también que tal pleito perjudica al estado.

Visto el contexto y la situación, viniendo de un líder empresarial la declaración no es menor y es equivocada. Es verdad que las rencillas y pleitos en general no ayudan, pero lo que está en juego no es un pleito entre actores, ni entre élites. Aunque haya una carga importante de ello en el diferendo Yunes Linares- Fidel Herrera. Es un diferendo añejo y enconado pero lo que está en juego trasciende cualquier diferendo de naturaleza personal.

Considérese, por ejemplo, que el estado tuvo 18 años continuos de gobiernos que llevaron la distorsión del patrimonialismo, de la apropiación privada de los recursos públicos, a niveles clínicamente referenciales. Tres gobiernos priístas que de forma creciente minaron y dejaron al estado en la calamitosa situación en la que hoy se encuentra.

No es materia de rencor ni de que la ciudadanía no quiera ver hacia atrás. Precisamente uno de los factores para que la impunidad sea tan aplastante en este país, es la resistencia ciudadana a involucrarse en los asuntos públicos y vigilar a sus gobiernos. La desmemoria como ventaja comparativa para la impunidad.

Si los crímenes de Acteal y Ayotzinapa permanecen impunes es precisamente por lo extendido de esa actitud social. La sociedad por su seguridad y bienestar está obligada a participar de los asuntos públicos y a recordar los agravios. No hacerlo es garantizar que los gobiernos continúen el daño. Por su naturaleza, los gobiernos sin vigilancia y balance de poderes se convierten en enemigos de la sociedad, en enemigos públicos con poder.

Tampoco un pleito entre actores provoca por sí mismo inestabilidad económica. La impunidad frente al saqueo sí. Pasa igual con la estabilidad social.

Dice el líder empresarial que la gente quiere que haya inversiones, es probable pero incierto. Lo que sí es seguro es que los gobernados, independientemente de su actividad económica, quieren justicia y que se restituya lo robado, que es mucho.

Si en efecto el ex gobernador Fidel Herrera renuncia al consulado para hacerse cargo de su defensa como dice, habremos de atestiguar un proceso probablemente accidentado. Que ese proceso cause cierta inestabilidad relativa está por verse. Lo que no hay duda es que a la sociedad veracruzana le resultaría sano lavar sus propios establos de Augías, que en Veracruz no son pequeños.

Hoy, el estado está quebrado y renegocia una deuda monumental. Sanearse, va bastante más allá que la mera refinanciación de su deuda. Implica procesar a los autores de su desgracia, recuperar lo saqueado. Sólo eso desagraviaría a la sociedad.

Esto no es un asunto de encono, aunque algo de eso haya. Es un asunto de Estado y de interés público. Y eso lo es todo. Las rivalidades no perjudican a nadie. El pillaje sí.