Editorial

Calaña

julio 04, 2020

Por alguna razón que la historia algún día dilucidará, las ideologías de la derecha conservadora suelen ser obtusas y desleales en el juego político. Mienten por sistema. Siempre. La historia está sobrepoblada de ejemplos, el siglo XX rebosa de ellos. La historia de México también. Ahí están los fundadores del panismo como quinta columna del gobierno de Adolfo Hitler en los años previos a la Segunda Guerra Mundial; o los viajes a Europa 100 años antes a buscar gobernante entre la nobleza.

Con frecuencia el conservadurismo aborigen raya en la abyección.

Recientemente se ha ventilado en medios y redes sociales la impresionante campaña de desinformaciones y acciones concertadas en redes que se han articulado desde el inicio del actual gobierno federal. El gobierno federal lo ha expuesto abiertamente. El controversial documento BOA los lista con precisión.

Ciro Gómez Leyva cometió una tremenda deslealtad para con los gobernados todos, independientemente de ideologías y preferencias políticas.

En la administración de la pandemia, el gobierno ha dado información suficiente y actualizada sobre la evolución y desenvolvimiento por localidad de la enfermedad. La población ha tomado con diversos grados de rigor las recomendaciones gubernamentales. Pero el objetivo de evitar la saturación hospitalaria se ha cumplido a cabalidad. El gobierno ha logrado, pese a haber recibido un sistema de salud pública pulverizado y prácticamente inútil, dar atención pública a todo paciente en estado crítico que lo necesite sin tener que decidir a quién salvar y a quién no.

Ciro Gómez Leyva informó que el gobierno de la Ciudad de México pondría el semáforo de pandemia en verde en toda la ciudad. Las autoridades lo desmintieron de inmediato en redes sociales y medios formales.

Podría pensarse que fue un error, que el tipo se equivocó y cometió el error parvulario de no verificar. Pero eso es completamente inverosímil.

¿Qué pretenden estos tipos? ¿Joder a los gobernados con tal de socavar al gobierno? En el fondo son golpistas, les importa un bledo el país y sus habitantes. Son de muy baja estofa y peligrosos. Desinformar es una táctica de guerra milenaria. Estos tíos no se asumen como adversarios, se asumen enemigos. No de un gobierno, de un pueblo.