Editorial

Entorpecer como límite de eficiencia

enero 15, 2019

En el actual proceso de reconfiguración institucional y redefinición gubernamental, el fiscal Winckler se ha convertido en una suerte de modelo de la resistencia del viejo régimen al cambio, con cierta ironía toda vez que es un hombre relativamente joven.

Al igual que su ex jefe y empleador privado y al igual que la cáfila de ex funcionarios nostálgicos de mejores tiempos que por estos días pasean sus desencantos, el fiscal es llanamente impresentable. No por razones ideológicas, sino por el mero desempeño mostrado, tanto durante el gobierno anterior como lo que va de éste.

Hace tiempo que Veracruz es escenario de todo tipo de comportamientos antisociales graves. Desde la violencia a escala conflicto armado, hasta los asesinatos de mujeres por el mero hecho de ser mujeres, pasando por el robo de combustibles. Aspectos los tres que sugieren la gravedad de las patologías sociales que nos asuelan.

Desde hace tiempo Veracruz compite por el primer lugar en número de feminicidios en el país, el año pasado se alcanzó el penoso rango. Independientemente de la gravedad de la patología social que explica el fenómeno, un funcionario así es un incentivo para la comisión de delitos. Sólo el año pasado sumó 150 mujeres asesinadas en el estado. Todos los casos pueden considerarse feminicidios.

Distintas voces de la sociedad han señalado al fiscal como negligente. Hay razones sobradas para aceptar el concepto, una de ellas evitarle al licenciado Winckler el calificativo incompetente, al margen de que también existan sobradas razones que lo prueban.

Desde su nombramiento, el hombre se ha conflictuado con la sociedad, especialmente con los buscadores de personas desaparecidas, las cuales, todas, se duelen de su desempeño definido por la indiferencia. Actitud completamente consistente con el espíritu del gobierno que lo nombró fiscal.

El aferramiento del fiscal al puesto, basado en la peregrina noción de que su nombramiento fue legítimo, obedece a cualquier razón e interés derivado de la agenda de su mentor, el ex gobernador Miguel Yunes. Es cuestión de tiempo, sí, pero hay razones para sospechar que entre más tiempo pase, más graves serán las consecuencias para él y el ex gobernador Yunes Linares.